jueves, 25 de marzo de 2021

Domingo de Ramos - Año B

Recibamos con corazón puro y cuerpo casto

Evangelio según San Marcos 11, 1-10

 

Con el Domingo de Ramos se da inicio a la Semana Santa, también conocida como la Semana Mayor. Los ramos nos recuerdan la entrada de Jesús en Jerusalén, narrada en el pasaje evangelio según San Marcos 11, 1-10.

El texto del evangelio de este domingo, narra que Jesús y sus discípulos ya están acercándose a Jerusalén, la capital de la nación judía, donde estaba ubicado el templo en el cual se celebraban las principales actividades del culto religioso, y donde se concentraban las autoridades sacerdotales. Están geográficamente en los pies del Monte de Olivos, donde más tarde Jesús será arrestado, cerca de los pueblos de Betfagé y de Betania. La última nos recuerda a Marta, María y Lázaro su amigo.

Hay una marcha procesional. Además de sus discípulos se han unidos otros seguidores que, por sus palabras y hechos, han visto en Jesús las condiciones mesiánicas anunciadas por los antiguos profetas. Jesús por su parte, escoge como cabalgadura “un asno conforme a lo que está escrito: No temas, hija de Sión; ya viene tu rey, montado sobre la cría de un asna”. Es una indicación de la sencillez, humildad y pobreza que acompañaron su vida en la tierra y de las características del Reino de Dios que él ha venido a hacer presente en el mundo.

Domingo de Ramos en la Parroquia Inmaculada
Concepción - San Ramón, Santiago de Chile.


Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Jerusalén, la multitud se entera y  produce entusiasmo. “La gran multitud que había venido para la fiesta, se enteró de que Jesús se dirigía a Jerusalén. Y, tomando hojas de palmera, salieron a su encuentro y lo aclamaban diciendo: "¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!" El acontecimiento se convierte en un acto de alabanza a Dios, donde se reconoce el inicio del esperado reino que habría de ser encabezado por un descendiente del rey David.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”. La muchedumbre sabe que Jesús es el enviado de Dios. Por eso canta y alaba. Un canto que nace desde la profundidad de su corazón desbordante de alegría. Podemos decir que esa “Jerusalén” es nuestros corazones, el templo vivo de Dios, donde celebramos el culto religioso a nuestro Dios.

En su Segunda carta a todos los fieles, San Francisco de Asís nos invita para que “lo recibamos con corazón puro y cuerpo casto”. Porque Él (Jesús) “quiere que todos nos salvemos por Él … pero son pocos los que quieren recibirlo y ser salvos por él, aunque su yugo sea suave y su carga ligera (cf. Mt 11,30)”.  Preguntémonos a nosotros mismos: ¿En qué reconozco el paso del Señor en mí vida, durante este tiempo de cuaresma? En este domingo de Ramos, ¿tomo en cuenta el ejemplo del pueblo de Jerusalén, que responde al paso del Señor con cantos de alabanzas? ¿Hay alguien en mi entorno que no está del todo animado a recibir a Jesús?

"Hosanna  Hijo de David"


Hay que recordar la palabra de nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís en la segunda Carta a todos los fieles:  “Y  a aquel que tanto ha soportado por nosotros, que tantos bienes nos ha traído y nos traerá en el futuro, y a Dios, toda criatura que hay en los cielos, en la tierra, en el mar y en los abismos rinda alabanza, gloria, honor y bendición (cf. Ap 5,13), porque él es nuestro poder y nuestra fortaleza, y sólo él es bueno, sólo él altísimo, sólo él omnipotente, admirable, glorioso y sólo él santo, laudable y bendito por los infinitos siglos de los siglos. Amén.

Fray Jack GINTING OFMConv.

martes, 23 de marzo de 2021

RETIRO ESPIRITUAL de 2021 DE LA DELEGACIÓN de CHILE

        Después de la semana de la Asamblea pre-Capitular de la Provincia italiana de Sant'Antonio di Padova, del 15 al 19 de marzo de 2021, los frailes de la Delegación de Chile pudieron reunirse, aunque con algunas dificultades debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus, en el Monasterio de las Monjas Trapenses "Nuestra Señora de Quilvo" en Curicó, para su retiro espiritual anual.

Monasterio de Quilvo

La meditación diaria fue guiada por padre Rodrigo ARRIAGADA MORA, presbítero de la Diócesis de Talca, Vicario de Curicó y párroco.

En línea con el Proyecto Cuatrienal de la Delegación "Transformarnos para renovarnos", el P. Rodrigo presentó el tema "Con una mirada confiada en nuestro camino" y nos invitó a examinar nuestra fe, nuestro estilo de vida marcado por la elección de la pobreza y la alegría, la misión, el servicio y la fraternidad. “El punto de referencia de todo esto no es otro que Jesucristo, a quien San Francisco siguió fielmente”, nos repitió p. Rodrigo.

Bendición de la estatua de San José
en el recinto del monasterio en el día de San José.

El último día, después de compartir el proyecto personal de este año, los hermanos de la Delegación se conectaron con los frailes de la Provincia italiana de Sant'Antonio di Padova para la presentación y discusión del documento que resume el trabajo de los grupos durante la Asamblea pre-capitular vivido la semana anterior. Por la tarde se vivió el encuentro de Delegación donde se debatieron varios temas: el borrador del proyecto de la casa filial, la situación económica, los formandos, la pastoral juvenil y vocacional y el informe del Asistente general, fr. Rogério PEREIRA XAVIER.



Todos los frailes agradecieron y reconocieron la belleza y la importancia de este tiempo vivido juntos entre silencio, meditación, oración y compartiendo fraternalmente.


Fray Jack GINTING OFMConv.

sábado, 20 de marzo de 2021

V Domingo de Cuaresma, Año B

 ¿Y qué diré: "Padre, líbrame de esta hora"?

Evangelio Según San Juan 12,20-33.

El texto del evangelista San Juan (cap. 12, 20-33) es un pozo de reflexiones para nuestra vida espiritual en este 5° Domingo de Cuaresma del año B. Dejando de lado el orden y la lógica con los cuales Jesús contesta a sus discípulos, centramos nuestra reflexión en tres frases del Maestro.

“Mi alma ahora está turbada. ¿Y qué diré: "Padre, líbrame de esta hora"? ¡Si para eso he llegado a esta hora! ¡Padre, glorifica tu Nombre! (…) Y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”.

La cruz del monasterio de Quilvo.

Para todos los creyente queda bien claro a lo que se refiere Jesús: se acerca la Pascua y es tiempo de entregar la vida, de ser levantado en la cruz, pero no como cruel sacrificio para satisfacer los deseos de escribas y fariseos, de sumos sacerdotes y soldados romanos, sino para obedecer la voluntad del Padre que encontrará su máxima glorificación en un sacrificio de amor para la salvación de todos nosotros. No es un problema el sufrir, ni lo es el morir, cuando vida y muerte se unen en un único don de amor. Así vivieron ese instante en el cual vida y muerte se unen, o mejor dicho muerte y Vida se unen, no sólo Jesús sino también San Maximiliano Kolbe (Polonia), los mártires de Pariacoto (Perú), Carlos Murias y el obispo Angelelli (Argentina), Antonio Llidó y Omar Venturelli (Chile), sólo para nombrar a unos entre otros tanto mártires de la historia de la Iglesia y de nuestra América Latina.

“Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”.

La razón intrínseca que da sentido a este sacrificio pascual, y a la muerte de todo hombre y mujer que vive y muere para amar, es el bien de todo el pueblo de Dios, de los hermanos y hermanas que nos rodean comenzando por nuestras familias y nuestro entorno. Sólo la entrega de toda nuestra vida nos aleja del riesgo de la soledad existencial, que es aquella que vive quien se preocupa sólo de sí mismo, y nos evita el riesgo de ser granos infecundos y estériles, que tristemente quedan solos. Pero una vida entregada y un sacrificio total no son un desperdicio que lleva al vacío, sino una plenitud y abundancia de frutos para nosotros y para todos quienes nos rodean. Cuando entendemos eso, la muerte ya no nos atemoriza como enemiga nuestra, sino que se presenta a nosotros como – así le decía San Francisco – una querida hermana nuestra, que cumple con la tarea de abrirnos las puertas del Reino para recibir el deseado premio, el encuentro con Dios cara a cara y la comunión plena con todos los salvados.

“El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme que me siga, y donde Yo esté, estará también mi servidor… y será honrado por mi Padre”.

San Francisco recibe las llagas de Cristo (web)


¿Será necesario morir para dar fruto? No necesariamente en un sentido físico, ya que Jesús nos habla también de otra santa manera de morir, o sea el morir a sí mismo. Nuestro santo Francisco nos dice que “todo lo tenemos que devolver a Aquel que todo nos lo dio”, con palabras como desprendimiento, anonadamiento, minoridad… dejando de lado mi propia voluntad para que la voluntad de Dios se haga en mí, la voluntad de “mi Dios y mi todo”.

 

 

¡Buen camino cuaresmal!

Fray Christian BORGHESI, OFM Conv.

sábado, 13 de marzo de 2021

IV Domingo de Cuaresma, año B.

 Cuaresma camino de alegría hacia el Señor resucitado

Evangelio según San Juan 3,14-21.

En el itinerario de cuaresma hemos llegado al IV domingo, domingo llamado de “Lætare”  de la alegría, cada cristiano en camino hacia la Pascua es llamado a regocijarse ya que se acerca el tiempo de vivir nuevamente los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, durante la Semana Santa. Al igual que el tercer Domingo de Adviento “Gaudete” del gozo, se rompe el esquema litúrgico de la Cuaresma, el color litúrgico es el rosado, se puede tocar instrumentos musicales, y entrando más en el sentido litúrgico de este domingo, vemos que todo gesto y signo involucra algo verdaderamente en consonancia y dirección a los Sagrados Misterios que se vivirán pronto, donde el Señor sufre su pasión, muere por nuestros pecados, y resucita para darnos la Salvación.

Monte Alvernia donde San Francisco de Asís
recibió las llagas de Cristo.



El Evangelio de este domingo del ciclo B (texto del evangelista San Juan 3,14-21) nos presenta el dialogo de Nicodemo con Jesús. Pero antes de entrar en el relato evangélico quiero invitarlos a hacer un poco de evaluación de este tiempo de cuaresma. Como sabemos, el tiempo fuerte que estamos viviendo, es un camino hacia la Pascua donde cada uno de nosotros es invitado a convertirse: ¡dejar el mal para elegir el bien! Pasada  poco más de la mitad de los 40 días de este tiempo que nos lleva a la Pascua, podemos preguntarnos: ¿hemos avanzado en este camino de conversión? ¿Cómo estoy caminado (viviendo la oración, la caridad y el ayuno) para renovarme interiormente y encontrarme con el Señor resucitado con un corazón puro?

Como decía el texto de evangelio que nos propone la liturgia de la Palabra de este domingo, nos presenta la figura de Nicodemo. Nicodemo era un fariseo, un hombre religioso, preocupado por conocer las cosas de Dios, y fue de noche a dialogar con Jesús y para conocer un Maestro en religión. Juan a lo largo de su evangelio nos presenta el camino en subida, que hace este hombre deseoso de avanzar en su camino de fe. Acá les dejo los capitulo donde se encuentra la persona de Nicodemo en el evangelio de san Juan:

Jn 3,14-21: Nicodemo encuentra a Jesús de noche;   (primera escena)

Jn 7,40-53: Nicodemo se enfrenta con los sacerdotes y los fariseos y defiende a Jesús; (segunda escena)

Jn 19,31-42: Nicodemo se presenta bajo la cruz del Señor; (tercera escena)

En el primer texto del camino de fe de Nicodemo (el texto de este domingo) estamos de noche. Nicodemo de la primera escena, representa miedo a los judíos; no quiere ser visto porque no desea que los demás descubran su interés por Jesús; se juega su status social y prestigio. Pero la noche representa también la ausencia de luz, aquella oscuridad que nos impide caminar y nos puede hacer tropezar y caer. En Juan, la noche es entendida como tinieblas del corazón, una actitud espiritual poco clara, confusa, o directamente mal intencionada. ¿Cuántas veces no nos hemos visto inundados por ese tipo de noche del corazón; corazón en tinieblas y en confusión?

San Giovanni Rotondo, la experiencia de
San Pio Pietralcina sobre la cruz.

Podemos decir que en esta primera escena Nicodemo es un hombre lleno de temores y cuidados. Admira a Jesús, sabe que lo que él enseña es distinto a lo de otros iluminados y profetas espontáneos, pero viene a Jesús de noche porque no quiere ser visto y no desea comprometer su prestigio. Es un hombre precavido y cuidadoso. Al hablar con Jesús expone sus dudas, y cuestiona las propuestas de Jesús. Aunque muestra verdadero interés por lo que Jesús le enseña, pero sigue con sus esquemas antiguos. Podemos decir que con este encuentro, Nicodemo comienza un camino de discernimiento que lo llevará a defender a Jesús (escena II) y a tomar una decisión contra corriente y de estar con Jesús recién matado por el sistema político y religioso del tiempo (III escena). Eso conlleva no pocas humillaciones y desprecios.  La experiencia de Nicodemo nos dice que nosotros cristianos hemos de ser adultos en la fe, mirando también a nuestros santos franciscanos: Francisco, Antonio, Clara, Maximiliano Kolbe, .... nos proponen un estilo de vida  claro y preciso y a ser capaces de tomar decisiones en conciencia, a veces incluso, actuando de manera que no va tan de acuerdo con algunas normas y criterios, que han permanecido durante mucho tiempo en nuestro ambiente, pero que posiblemente, pertenecen ya al hombre viejo y son incompatibles con el vino nuevo del Evangelio. Seguir a Jesús tiene que ser una decisión personal y libre, alegre, sincera y sin duda de gran responsabilidad.

La invitación que nos viene del evangelio de hoy, es a buscar a Jesús, ir a su encuentro, dialogar con él, presentarle nuestras tinieblas y experimentar la belleza de estar con él, de seguirlo, de servirlo, de amarlo y porque no, entregarle totalmente nuestra vida con una opción a la vida religiosa o sacerdotal.

 

Paz y bien

fr. Tullio Pastorelli

jueves, 4 de marzo de 2021

III Domingo de Cuaresma, año B.

Jesús hizo un látigo y…. se enfureció

Evangelio: Juan 2, 13-25

Jesús llega a Jerusalén y camina por la calle del mercado por la longitud del muro de contención del templo. La calle del mercado es el lugar donde los vendedores locales venden los animales prescritos para el sacrificio pascual. Los cambistas están listos para cambiar cualquier moneda que luego pueden usarse para hacer las ofrendas apropiadas establecidas por la Ley. Ambos servicios ciertamente son necesarios.

Jesús se ofende con estos vendedores y cambistas de dinero porque ellos están extorsionando a sus compañeros. Por eso: “Hizo un látigo con cuerdas y echó fuera del templo a todos, juntos con sus ovejas y bueyes. Tiró también al suelo las monedas de los cambistas y volcó sus mesas…”. Verdaderamente Jesús se enfureció.

Basílica de San Francisco de Asís.

¿Pero porqué tanto así? Si era normal este tipo de actividad comercial en el templo de Jerusalén, ¿porqué se molestó tanto?

¡Justamente! Se había vuelto muy normal haber transformado un espacio sagrado, dedicado al culto, en un lugar de comercio, y se habían olvidado que aquel lugar fue concebido como lugar de oración, de encuentro con Dios y también porqué habían acciones deshonestas por estos cambistas.

Los líderes religiosos se sorprendieron por esta acción como cuando Jesús se refiere al templo cómo «la casa de mi Padre». Ellos no pueden creer lo que acaban de oír. Jesús no se refirió al templo cómo «la casa del Padre» o cómo «la casa de nuestro Padre». Jesús personaliza el templo al referirse como la casa de su Padre. Audazmente, Jesús afirma que él es el Hijo de Dios, ¡el Dios que mora en el templo!

“No conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. Me gustaría destacar estas dos palabras: “casa” y “mi Padre”.

Jesús se refiere al templo, lugar del culto, llamándolo “casa”. La casa es el lugar donde habitamos, el lugar donde somos nosotros mismos, el lugar de los afectos cercanos, de las relaciones familiares más profundas. Pero podemos entenderla también como nuestro “interior”, (somos templo del Espíritu, nos recuerda San Pablo en 1 Cor., 6, 19). Entonces nos preguntamos: ¿Qué hay en nuestra casa, es decir en nuestro corazón? ¿Cómo lo hemos transformado? ¿Es un lugar de “culto”, o el lugar donde albergan las envidias, los celos, la sed de protagonismo, la indiferencia, el pensar mal de…, las acciones deshonestas?

Hoy Jesús nos pasa ese látigo y nos invita hacer limpieza, sacar a la fuerza todo obstáculo, todo lo que contamina esta “casa”, para que se transforme en un lugar donde pueda encontrarme con Él, en la oración, en el diálogo sincero, en la bondad, en la verdad, en la belleza. Ése es el lugar que quiere “habitar” el Padre.

“No conviertan en mercado la casa de “mi Padre”. La casa, no es mía, es del Padre, es de Jesús. Tomar conciencia que no nos pertenecemos, que somos templo suyo, que hay que “custodiar el corazón” para que hagamos una digna morada del Espíritu Santo.

Atardecer en Monte Subasio - Asís.

San Francisco en su experiencia de conversión y de vida, tuvo la valentía en la plaza de Asís, frente a todo el pueblo, y frente a su padre, Pedro de Bernardone, de tomar ese “látigo” y de iniciar a liberarse de su egocentrismo, de desnudarse e iniciar hacer limpieza en su corazón. En sus escritos leemos: “Todos los que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, con todas las fuerzas, y aman a sus prójimos como a sí mismos, y odian a sus cuerpos con sus vicios y pecados, y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y hacen frutos dignos de penitencia: ¡Oh cuán bienaventurados y benditos son ellos y ellas, mientras hacen tales cosas y en tales cosas perseveran!, porque descansará sobre ellos el espíritu del Señor y hará en ellos habitación y morada”. (San Francisco, 2 Carta a los fieles, 48).

Tú qué estas leyendo estas reflexiones… ¿Necesitas hacer un látigo para echar qué cosa de tu corazón?

Tú que buscas respuestas a tus inquietudes… ¿no será necesario primero limpiar ese templo de tantos “puestos” de comercio y responderte con la verdad?

Pídele al Señor, como Francisco de Asís: “Ilumina las tinieblas de mi corazón, dame fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta”.

 

 

El Señor te dé la Paz.

Fr. Fabrizio RESTANTE, OFMConv.

II Domingo de Pascua, Año B

«¡La paz esté con ustedes!» Evangelio según san Juan      20, 19-31   ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya! La fiesta de la victoria de Je...