sábado, 13 de marzo de 2021

IV Domingo de Cuaresma, año B.

 Cuaresma camino de alegría hacia el Señor resucitado

Evangelio según San Juan 3,14-21.

En el itinerario de cuaresma hemos llegado al IV domingo, domingo llamado de “Lætare”  de la alegría, cada cristiano en camino hacia la Pascua es llamado a regocijarse ya que se acerca el tiempo de vivir nuevamente los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, durante la Semana Santa. Al igual que el tercer Domingo de Adviento “Gaudete” del gozo, se rompe el esquema litúrgico de la Cuaresma, el color litúrgico es el rosado, se puede tocar instrumentos musicales, y entrando más en el sentido litúrgico de este domingo, vemos que todo gesto y signo involucra algo verdaderamente en consonancia y dirección a los Sagrados Misterios que se vivirán pronto, donde el Señor sufre su pasión, muere por nuestros pecados, y resucita para darnos la Salvación.

Monte Alvernia donde San Francisco de Asís
recibió las llagas de Cristo.



El Evangelio de este domingo del ciclo B (texto del evangelista San Juan 3,14-21) nos presenta el dialogo de Nicodemo con Jesús. Pero antes de entrar en el relato evangélico quiero invitarlos a hacer un poco de evaluación de este tiempo de cuaresma. Como sabemos, el tiempo fuerte que estamos viviendo, es un camino hacia la Pascua donde cada uno de nosotros es invitado a convertirse: ¡dejar el mal para elegir el bien! Pasada  poco más de la mitad de los 40 días de este tiempo que nos lleva a la Pascua, podemos preguntarnos: ¿hemos avanzado en este camino de conversión? ¿Cómo estoy caminado (viviendo la oración, la caridad y el ayuno) para renovarme interiormente y encontrarme con el Señor resucitado con un corazón puro?

Como decía el texto de evangelio que nos propone la liturgia de la Palabra de este domingo, nos presenta la figura de Nicodemo. Nicodemo era un fariseo, un hombre religioso, preocupado por conocer las cosas de Dios, y fue de noche a dialogar con Jesús y para conocer un Maestro en religión. Juan a lo largo de su evangelio nos presenta el camino en subida, que hace este hombre deseoso de avanzar en su camino de fe. Acá les dejo los capitulo donde se encuentra la persona de Nicodemo en el evangelio de san Juan:

Jn 3,14-21: Nicodemo encuentra a Jesús de noche;   (primera escena)

Jn 7,40-53: Nicodemo se enfrenta con los sacerdotes y los fariseos y defiende a Jesús; (segunda escena)

Jn 19,31-42: Nicodemo se presenta bajo la cruz del Señor; (tercera escena)

En el primer texto del camino de fe de Nicodemo (el texto de este domingo) estamos de noche. Nicodemo de la primera escena, representa miedo a los judíos; no quiere ser visto porque no desea que los demás descubran su interés por Jesús; se juega su status social y prestigio. Pero la noche representa también la ausencia de luz, aquella oscuridad que nos impide caminar y nos puede hacer tropezar y caer. En Juan, la noche es entendida como tinieblas del corazón, una actitud espiritual poco clara, confusa, o directamente mal intencionada. ¿Cuántas veces no nos hemos visto inundados por ese tipo de noche del corazón; corazón en tinieblas y en confusión?

San Giovanni Rotondo, la experiencia de
San Pio Pietralcina sobre la cruz.

Podemos decir que en esta primera escena Nicodemo es un hombre lleno de temores y cuidados. Admira a Jesús, sabe que lo que él enseña es distinto a lo de otros iluminados y profetas espontáneos, pero viene a Jesús de noche porque no quiere ser visto y no desea comprometer su prestigio. Es un hombre precavido y cuidadoso. Al hablar con Jesús expone sus dudas, y cuestiona las propuestas de Jesús. Aunque muestra verdadero interés por lo que Jesús le enseña, pero sigue con sus esquemas antiguos. Podemos decir que con este encuentro, Nicodemo comienza un camino de discernimiento que lo llevará a defender a Jesús (escena II) y a tomar una decisión contra corriente y de estar con Jesús recién matado por el sistema político y religioso del tiempo (III escena). Eso conlleva no pocas humillaciones y desprecios.  La experiencia de Nicodemo nos dice que nosotros cristianos hemos de ser adultos en la fe, mirando también a nuestros santos franciscanos: Francisco, Antonio, Clara, Maximiliano Kolbe, .... nos proponen un estilo de vida  claro y preciso y a ser capaces de tomar decisiones en conciencia, a veces incluso, actuando de manera que no va tan de acuerdo con algunas normas y criterios, que han permanecido durante mucho tiempo en nuestro ambiente, pero que posiblemente, pertenecen ya al hombre viejo y son incompatibles con el vino nuevo del Evangelio. Seguir a Jesús tiene que ser una decisión personal y libre, alegre, sincera y sin duda de gran responsabilidad.

La invitación que nos viene del evangelio de hoy, es a buscar a Jesús, ir a su encuentro, dialogar con él, presentarle nuestras tinieblas y experimentar la belleza de estar con él, de seguirlo, de servirlo, de amarlo y porque no, entregarle totalmente nuestra vida con una opción a la vida religiosa o sacerdotal.

 

Paz y bien

fr. Tullio Pastorelli

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