viernes, 22 de octubre de 2021

Domingo 30° - T.O. Año B.

¡Vete, tú fe te ha salvado!

Evangelio: Mc. 10,46-52

 

Un mendigo ciego, una calle, Jesús que pasa, un grito, un grito más fuerte, una curación. Con estas pocas palabras podamos resumir el evangelio de este domingo que parece describir muy bien, a través de la historia de este hombre, los riesgos que cada uno de nosotros cometemos.

Cada ser humanos puede quedarse bloqueado y pararse en el camino cuando no ve más un sentido, una motivación, un horizonte.

Cuando eso pasa es usual mendigar la vida y no vivirla, “balconear” como dice papa Francisco, no tener el control de la dirección de nuestra vida, sino subir los acontecimientos sin enfrentarlos.

¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!


“Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno. se puso a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mi!

No es una oración compuesta, ordenada, a voz baja. No es una oración con estilo y equilibrio. Es una oración gritada, un grito de quien está desesperado y que ve la posibilidad de cambio. Ese hombre percibe la presencia de Jesús y cree que el encuentro con El puede cambiar su vida.

La misma dinámica que vivió Francisco de Asís ciertamente de manera diferente: Francisco no estaba enfermo y al mismo tiempo tenía una vida feliz, pero tuvo una inquietud que cambió su vida. Por un tiempo también Francisco estuvo como parado: perseguía el sueño de ser caballero, también cuando empezó a darse cuenta que era un sueño vacío, que no podía más llenar el horizonte de su vida.

El Señor paso en la vida de Francisco a través del leproso y como Jesús cambió la vida del hijo de Timeo-Bartimeo, así el leproso cambió la vida de Francisco: “Y al apartarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo”.

Francisco vence lo que le “parecía amargo” baja del caballo y abraza al leproso, el hijo de Timeo-Bartimeo supera la muchedumbre que le pedía que se callara y no le permitían que Jesús lo escuchara.

Jesús a escuchar el grito del mendigo ciego se detiene y lo llama. Jesús escucha nuestros gritos y nuestras oraciones, por eso no tenemos que cansarnos de llamarlo “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de nosotros!”.

Nunca tenemos que parar o callarnos “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de nosotros!”

Tenemos que enfrentar lo que nos bloquea y no nos permite  ir adelante, tenemos que darnos cuenta del Señor Jesús que pasa en nuestra vida y historia.

"... arrojando su manto, se puso de pie
de un salto y fue hacia Él"


Como Francisco vio en el leproso a Jesús o como el hijo de Timeo-Bartimeo que se enteró que Jesús estaba pasando por allí. Si nosotros llamamos a Jesús, si perseveramos en nuestras oraciones el Señor se detiene y nos llama. También a nosotros el Jesús nos dice “¿Que quieres que haga por ti?” y también nosotros como el mendigo ciego tenemos que contestar: “¿Que yo pueda ver?”, que podamos ver cual es el bien,  lo que nos impide  seguir adelante en nuestra vida, cual es nuestra vocación, que podamos ver nuestros pecados que nos llevan lejos de Jesús.

Si pedimos eso a Jesús también a nosotros el nos dirá “Vete, tu fe te ha salvado”. Entonces también nosotros comenzaremos a ver con más claridad y así podríamos segur al Señor Jesús por el camino.

 

 

fray Matteo Martinelli OFMConv

lunes, 18 de octubre de 2021

Noviciado FALC 2021: Testimonio del hermano David

 Morir para encontrar la vida, la vida en abundancia.

Novicios de la FALC en Colombia

 

Voy a narrar la historia de fray David y su experiencia de noviciado, no sin antes alabar al Dios Altísimo, al Dios Trino y Uno y el más fascinante autor de la vida, misterio que cada ser en la creación encierra y por lo tanto escribir como leer estas líneas sin su gracia no me serian posibles. Éste hermano que como pajarillo que encontró abierta la puerta de su jaula y extendió las alas a la libertad, ha venido desde el corazón de América, es decir de las más profundas Honduras, él como sus hermanos comprende una historia, unos eventos que marcaron su rumbo, se podría decir: que atravesó el desierto de la soledad, una parte del mar incomprensible del mundo y la oscuridad aterradora de la muerte espiritual, sin embargo, tal como una semilla que se abandona a la profundidad del suelo aprende a conocerse, a morir a si mismo para germinar una vida en Dios, Sumo Bien.



Se puede decir que esta avecilla en su viaje migratorio descendente, de Costa Rica a Colombia ha descubierto el camino secreto más allá del tiempo y del espacio, el valor esencial en las pequeñas cosas y la apertura a los momentos inesperados y de la grandeza de la pobreza de espíritu. Ha alzado el vuelo con libertad para responder a un llamado a vivir el Evangelio como lo enseñó Jesús y nos lo recordó San Francisco de Asís, en esta porción de espacio y tiempo se ha detenido a vivir el noviciado o tiempo de probación, al que yo elijo llamar “tiempo de encarnación”; debido a las tres etapas recorridas en este año:

En primer lugar, la adaptación, tanto a una porción de tierra y un momento histórico especifico sino también a personas concretas, “el Señor me dio hermanos” (Testamento, 14), dones de Dios con nombres inolvidables: Fr. Pedro Pablo (Maestro), Fr. Julián y Fr. Camilo (miembros del equipo), y luego los hermanos Pedro, Héctor, Alfredo, Neider y Benjamín. con los hermanos David ha dejado manifestar la fragante belleza de la fraternidad, cual rosa también encierra la dolorosa penitencia de las espinas, pero, que sin objeciones le queda claro que pretender vivir el evangelio alejado de los hermanos sería un acto despreciable.



En segundo lugar, la asimilación, integrar cuanto son en obediencia a un proyecto de Dios y a su voluntad, para conocer el carisma franciscano y en una vida sencilla sin propio donarse al servicio de los hermanos, y en castidad y madurez afectiva amar sin límites, para propiciar un anticipo del Reino de los Cielos en esta tierra. También le implicó paciencia para aprender a valorar el hacer su cordón y su corona.

Se encuentran en la etapa de consolidación, periodo en que se preparan para recibir el hábito franciscano y para dar firmeza a esta decisión desde la gracia de Dios, una respuesta orada e interiorizada con todo el ser, convencerse que Jesús ya mostró el camino a seguir y que la vida consagrada hoy debe ser signo de contradicción, verdaderos apóstoles que saben permanecer con el Maestro y dan testimonio con sus vidas. Y que finalmente con el eremitorio fraterno descubrieron al hermano como la más grandiosa mediación para crecer en los frutos del espíritu y el campo diario donde se refleja la vivencia del Evangelio.



Y así va el hermano David volando y soñando con la libertad de los hijos de Dios, él sabe que es el que a necesitado morir para encontrar la vida, la vida en abundancia.


sábado, 16 de octubre de 2021

Domingo 29° - T.O. Año B.

Maestro, queremos que

Evangelio: Marcos 10, 35-45

 

En el evangelio de hoy Jesús como en el evangelio del domingo pasado se muestra como un MAESTRO, un GUÍA ESPIRITUAL para quien quiere seguir sus pasos. El domingo anterior era el joven rico, que con su anhelo de Dios se acerca a Jesús para  pedir un CONSEJO sobre cómo obtener la vida eterna, la vida en abundancia, pero no se sintió capaz al escuchar que debía despojarse de lo que le daba seguridad, el dinero. Con la pregunta hecha por sus discípulos, Jesús enseña a sus discípulos a despojarse de la idea mundana de salvador para asumir la verdadera.

"¡Maestro, queremos que nos concedas
lo que te vamos a pedir!"


Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron:

Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.

Él les respondió: ¿Qué quieren que haga por ustedes?

Ellos le dijeron: Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.

(...)el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.

Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Los discípulos en el evangelio de Marco hacen un CAMINO DE FE, de conocimiento de Jesús como hijo de Dios. Esto no sucede de inmediato, sino que toma tiempo, lo fueron asimilando poco a poco. Los discípulos se dan cuenta de una forma más completa de que Jesús es el hijo de Dios en el momento de la resurrección. Los discípulos, antes de la resurrección, les costaban entender la figura de Jesús porque contrastaba con la figura de mesías que tenían. Ellos pensaban a un mesías militar que gobernaría Jerusalén. Jesús va más allá de esa imagen, Los hace ver a un lado esa imagen del mesías político-militar por uno que se pone a servir.

A veces tratamos de encasillar a Dios en nuestras categorías, de someterlo a nuestra voluntad para poder satisfacer nuestros intereses mundanos; buenos, pero mundanos y se nos olvida que Dios es mucho más grande, que no se rige por nuestras leyes, sino por las suyas. “Ustedes beberán el cáliz que Yo beberé y recibirán el mismo bautismo que Yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”.

"Un SÍ con estilo de Francisco"



Beber del cáliz che bebió Jesús significa que como seguidores de Jesús no podemos esperarnos un trato diferente. Ser cristiano hoy no es fácil, ni lo fue también para los apóstoles, es motivo de escándalo para mucho “todavía crees a esas cosas”, motivo de burla para otro.  Jesús no nos enseñó a vivir sin dolor, sin dificultad, basta mirar su vida, sino que nos enseñó a afrontarlas como Él lo hizo "Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que Me siga”, que es la voluntad, el coraje de escoger ser humano a la manera de Jesús, de aprender a sobrellevar las dificultades de la vida con fe.

 

¡Paz y Bien!

Fray Augusto URZUA OFM Conv.

sábado, 2 de octubre de 2021

Fiesta de San Francisco de Asís.

Francisco y el cántico de las criaturas

Durante la enfermedad que sufrió en los ojos, obligan al Santo a que se deje curar, y llaman a un cirujano al lugar. Viene, pues, el cirujano, trayendo consigo un instrumento de hierro para cauterizar; y manda que lo tengan al fuego hasta volverse incandescente. Mas el bienaventurado Padre, animando a su cuerpo, que tiemblaba ya de horror, habla así al fuego: "Hermano fuego, el Altísimo te ha creado dotado de maravilloso esplendor sobre las demás criaturas, vigoroso, hermoso y útil. Sé ahora benigno conmigo, sé cortés, porque hace mucho que te amo en el Señor. Pido al gran Señor que te ha creado que temple tu ardor en esta hora, para que pueda soportarlo mientras me cauterizas suavemente". Al término de esta plegaria hace la señal de la cruz sobre el fuego y queda audaz. El médico toma en las manos el hierro candente y tórrido, los hermanos huyen presa de la compasión, el Santo se ofrece, dispuesto y alegre, al hierro. Crepitante, penetra el hierro en la tierna carne, y el cauterio se extiende, sin solución de continuidad, de la oreja a la sobreceja(Vida segunda de san Francisco de Asís de Tomás de Celano n. 166)

 

No todos saben que san Francisco de Asís en los últimos años de su vida ha sufrido de una seria enfermedad a los ojos que lo llevó a ser prácticamente ciego.

Fue después de esta operación como relata Fray Tomás de Celano que, Francisco compone el cántico de las criaturas. Después de aquella noche de tan gran dolor Francisco quiere agradecer y alabar a Dios con y para todas las criaturas.

"Alabar a Dios en todas sus criaturas..."


Para Francisco todas las cosas, siendo creadas por Dios, son consanguíneas: desde el hermano sol y la hermana tierra pasando por la luna, las estrellas, el viento, el aire, el cielo, el agua y el fuego. En todos estos elementos Francisco reconoce los rasgos del Creador, que es tal porque es Padre.

Francisco contempla en las criaturas la continua obra de Dios en el mundo, por eso alaba a Dios, porque todas las criaturas son obras de Dios. Del cántico de las criaturas podemos aprender que quien alaba no odia, y que quien aprecia ama. Francisco nos invita a agradecer, a decir gracias, porque estás:

Francisco sabe alabar, alaba al Señor por la hermana agua que es tan útil, y humilde y preciosa y casta, por las estrellas que en el cielo las hiciste diáfanas, preciosas y hermosas.

¡Qué ejercicio tan importante saber alabar por nuestros hermanos y hermanas como Francisco alaba a las criaturas! No es un ejercicio fácil, es un compromiso que tenemos que llevar adelante cada día. Alabar es bendecir, que significa decir bien: ¡cuánto es valiente decir bien de todas las criaturas! Bendecir nos ayuda a tener un corazón agradecido, capaz de amar.

Tener un corazón agradecido...
proteger la creación.


A través de este ejercicio, Francisco es capaz de bendecir a Dios también por el dolor y la enfermedad. Cuando sufrimos buscamos siempre una causa y un por qué, y Francisco, del dolor y de la enfermedad, aprende a mirar la vida con ojos nuevos, a mirarla de manera diferente.

Francisco llama hermana también a la muerte, porque al final de su vida es un hombre libre, reconciliado con Dios, con los hermanos y consigo mismo, tanto que puede bendecir lo que todos maldicen. Francisco mira el mundo y la vida con ojos diferentes, ojos que saben reconocer la obra de Dios en todas las criaturas: ojos que saben alabar y agradecer.

 

¡Feliz fiesta de san Francisco de Asís!

 

Fray Matteo MARTINELLI OFMConv.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Domingo 26° - T.O. Año B

“No se lo impidan…”

Evangelio: Marcos  9, 38-43. 45. 47-48

 

    Seguir a Jesús no es un camino tan fácil. Los discípulos habían dejado todo para seguirlo pero no de una manera gratuita como sería normal, sino escondiendo detrás de su disponibilidad deseos personales de grandeza, de poder, etc, egoísmos que soñaban realizar siguiendo al Maestro, al que Pedro acaba de reconocer como Mesías.

    En el texto que leemos en este domingo, el 26 del tiempo ordinario, encontramos a Jesús en Cafarnaúm, en una casa, junto con sus discípulos que están alrededor de él. Les estaba enseñando que El que quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos(Mc 9,35) y,  en la medida que uno aprende a renunciar a su egoísmo y se abre a las necesidades de los demás realiza realmente su vida. Pero es un proceso bastante difícil para los apóstoles y para cada cristiano de hoy.

"Diferente....porque no es de los nuestros"

    El apóstol Juan experimenta una cierta dosis de envidia, al encontrar personas buenas, que se permiten usar el nombre de Jesús para expulsar demonios; “se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo” (Mc 9,38). Antes habían “discutido” en el camino sobre quién es el más grande del grupo, ahora están defendiendo el privilegio de ser el grupo elegido, cerrado y exclusivista que no quiere compartir con nadie este honor de tener a Jesús. Es otra expresión del deseo del poder que guardaban dentro. Pero Jesús tiene paciencia con ellos, entiende su dificultad y sigue enseñándoles.

    Sentado en medio de ellos como el verdadero Maestro, les da esta norma preciosa: “No se lo prohíban, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mi. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro” (Mc 9,39-40) Cada persona que hace el bien está haciendo la obra de Dios, todo aquél que libera, dignifica protege la vida del otro es un constructor del Reino de los cielos. El Espíritu de Dios está obrando libremente también en personas que no están directamente dentro la Iglesia, tal vez ni son bautizadas,etc. Los milagros de amor no pueden ser obstaculizados, al contrario son un motivo alegría.

    Dios valora la bondad y la buena intención de cada persona. Francisco de Asís, purificado en su camino de conversión, recibe la luz divina que lo ayuda a ver la belleza y la bondad de Dios en todo: en la naturaleza, en el universo y en cada hombre que encuentra, logra a ver un hermano/hermana. El entiende que todo el bien tiene origen en nuestro Creador: “Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas. Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo, tú eres rey omnipotente, tú, Padre santo, rey del cielo y de la tierra. Tú eres trino y uno, Señor Dios de dioses, tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero” (Alabanzas del Dios Altísimo).

"Y el que no está contra nosotros,
está con nosotros".
    Consiente que todo lo que es bueno en nosotros es obra de Dios, san Francisco nos invita a restituir de una manera creativa todo el bien recibido: «Devolvamos todos los bienes al Señor Dios altísimo y sumo, y reconozcamos que todos son de él, y démosle gracias por todos a él, de quien proceden. Y el mismo altísimo y sumo, solo Dios verdadero, tenga y a él se le tributen y él reciba todos los honores y reverencias, todas las alabanzas y bendiciones, todas las gracias y gloria, de quien es todo bien, solo el cual es bueno» (1 R 17,17-18).

Que nos ayude el Señor a descubrir el bién que existe en nosotros y saber valorar los gestos de amor que los demás pueden hacer.


Paz y bien,

fr Augustin BUDAU OFMConv.


viernes, 17 de septiembre de 2021

Domingo 25° - T.O. Año B

“El que recibe a uno…”

Evangelio: Marcos 9, 30 – 37

 

En el Evangelio de este domingo, Jesús continúa enseñándonos acerca de su camino como Mesías según Dios. El texto nos presenta el llamado segundo anuncio de la Pasión,  el cual no es comprendido por los discípulos que por el camino discutían quién de ellos era el más importante. Los apóstoles todavía no entienden cuál es el proyecto de Jesús, no aceptan un Mesías que se convierte en siervos de los demás, continúan soñando con un Mesías glorioso y víctimas del miedo, ni contradicen ya al Maestro ni se atreven tampoco a preguntarle.

Los doce ya desde tiempo comparten la vida con Jesús, escuchan su palabra y enseñanzas, son testigos de los signos y milagro que cumple, pero todavía no han aprendido a pensar como el Maestro. Ante la discusión que los discípulos han mantenido entre sí por el camino acerca de quién era el más grande, urge sobre todo una lección: la del servicio.

El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre,
me recibe a 
 …”.


Jesús da esta enseñanza con algo que nunca los discípulos han de olvidar presentando dos actitudes fundamentales. La primera actitud: El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”. No hay espacio por la competencia agresiva, el discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades, en su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario ha de ocupar el último lugar y ser como Jesús servidor de todos. La secunda actitud es tanto importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico tomando un niño y poniéndolo al centro del grupo de los Doce. El niño era una de las criaturas más insignificantes de la cultura antigua. Por su estatura y edad no estaba en condiciones de participar en la guerra, ni en la política ni en la vida religiosa. Jesús coloca uno de estos pequeños en medio de los discípulos para que aquellas personas ambiciosas se olviden de honores y grandezas y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados.  Luego, Jesús abraza al niño y dice a los discípulos El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a  …”.

Quien acoge a un “pequeño” está acogiendo al más “grande”, a Jesús y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado. El mundo en que vivimos parece competir en una alocada carrera por alcanzar el “éxito”, y por un lado es bastante normal que todas las personas quieran triunfar y tener éxito y, como muchos dicen, “ser alguien en la vida”, pero ¿en qué consiste de verdad tener éxito, triunfar y “ser alguien”? Ante la loca carrera por el éxito mundano, Jesús nos anuncia la Buena Noticia del éxito según Dios: el triunfo del Siervo en su vida entregada.

 

Fray Fabio MAZZINI OFMConv.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Domingo 24° - T.O. Año B

Seguir a Jesús desde nuestra cruz.

Evangelio: Marcos 8,27-35.

 

El evangelio de Marcos de este domingo, nos relata un momento donde Jesús junto con sus discípulos, caminando hacía los poblados de Cesarea de Filipo. Interesante pensar que en su vida pública, Jesús, siempre está acompañado por sus discípulos. En ese camino del seguimiento, del discipulado, Jesús dirige a sus propios discípulos una pregunta acerca de su identidad. A la primera pregunta “¿Quién dice la gente que soy Yo?”, no compromete la opinión de sus discípulos pero responden a una sola voz “algunos dicen que…”. Y solamente cuando el Señor quiere saber lo que piensan sus discípulos y pregunta “y ustedes ¿quién dicen que soy Yo?”, el único que toma la voz es Pedro, confesando y confirmando frente a todos Jesús es el Mesías.

Después de la respuesta de Pedro, Jesús “ordena terminantemente que no dijeran nada acerca de él” porque Él sabe muy bien que a sus discípulos les falta todavía muchas instrucciones. Y en sus instrucciones, Jesús tiene que enfrentar su camino hacia la pascua de resurrección pasando por “la vía dolorosa, la cruz”, es el camino de Jerusalén.

San Francisco abraza la cruz.


La instrucción de Jesús pone a Pedro en crisis. Pedro no puede aceptar a un Mesías que tenga que padecer en la cruz. Por eso toma aparte al Maestro se pone a increparlo, como si sus palabras tuvieran una inspiración diabólica. Entonces Jesús, de cara a sus discípulos y utilizando el mismo tono, le dice: “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”. Al increpar a Jesús para que abandone el camino de la cruz, Pedro ha olvidado el puesto de discípulo (detrás de Jesús) y se ha convertido en tentador (Satanás).

Pero las palabras de Jesús a Pedro no se quedan en el reproche. El Maestro reúne a la gente y a sus discípulos haciéndoles una nueva llamada al seguimiento: El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Jesús clarifica  a la multitud y a sus discípulos que los que quieren acompañarlo y seguirlo tiene que compartir su estilo de vida y de misión. Cargar la propia cruz no es simplemente “renunciar y perder la vida” sino un proyecto, un paso para quedarse solo  detrás de Jesús, abandonándose como Él a la voluntad del Padre.

Es el camino del discipulado. Meditando el texto del evangelio, ¿Cómo te ayuda el pasaje de hoy a profundizar tu conocimiento de Jesucristo? ¿De qué manera impulsa tu relación con él? Pedro quiere afrontar su seguimiento desde criterios humanos y no desde las categorías de Dios. ¿Piensas que esto es algo que sólo le ocurrió a Pedro u ocurre también a ti?

A pesar de la crisis vocacional del seguimiento por la que están atravesando Pedro y los discípulos, Jesús vuelve a llamarles y les pide que se identifiquen con él. Así Jesús ha dado un sentido nuevo al camino del seguimiento: Seguir a Jesús no es sólo adherirse a un proyecto, sino sobre todo identificarse con él llegando hasta la cruz.

La reproducción de cruz de San Damían,
que habla a San Francisco.


Para San Francisco de Asís seguir a Jesús significa CONFORMARSE con la voluntad del Padre, por eso en una oración en la carta a toda la Orden, traza su itinerario: “Todopoderoso y eterno Dios, concédenos a nosotros hacer lo que sabemos que quieres y querer siempre lo que te agrada, a fin de que, interiormente purificados, iluminados interiormente y encendidos por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y llegar, por sola tu gracia, a ti, Altísimo, que en Trinidad perfecta y simple unidad, vives y reinas y eres glorificado, por los siglos de los siglos, Amen” (CtaO 51-52). Y no hay otro camino para llegar al Altísimo sino el camino de la cruz, de la renuncia a sí mismo. En fin RENUNCIAR, CARGAR Y SEGUIR, nos hablan de una invitación a hacer de nuestra vida, una donación y entrega.

¿Quién es Jesús para ti? ¿A qué cosa tienes que aún renunciar, lo que te impide seguir radicalmente a Jesús, caminar detrás de Él?

 

¡Feliz  domingo a todos!

¡Paz y Bien!

 

Fray Jack Ginting OFMConv.

Domingo 30° - T.O. Año B.

¡Vete, tú fe te ha salvado! Evangelio: Mc. 10,46-52   Un mendigo ciego, una calle, Jesús que pasa, un grito, un grito más fuerte, una ...