sábado, 26 de septiembre de 2020

Lo importante es cumplir la voluntad del Padre

Domingo XXVI, T.O. - año A.

Evangelio: Mateo 21,28-32. 

Lo importante es
cumplir la voluntad del Padre



Queridos lectores, paz y bien a todos!

En este domingo la liturgia de la palabra, y de manera especial el Evangelio de san Mateo, en la parábola “de los dos hijos”, nos presenta dos conductas bien distintas, frente a la voluntad de su padre.

En el texto del evangelio, el lenguaje y el contenido es muy sencillo, y no hace falta que nos esforcemos mucho para comprenderlo. En primer lugar lo que nos ofrece la Palabra, es la llamada a la responsabilidad personal de cada uno ante el bien y el mal. Los dos hijos, son libres de elegir lo que desean: ir o no ir a trabajar en la viña, y así obedecer o desobedecer a la voluntad de su padre que los envía. Jesús siempre nos deja libre para elegir  el bien o para el mal. Como Franciscanos Conventuales de Chile, en este domingo 27 de septiembre, celebraremos la jornada de oración por las vocaciones a la vida Franciscana, y,  el evangelio de san Mateo me parece muy bueno y adecuado para hacernos algunas preguntas sobre la vocación. ¿Me siento llamado por Dios a trabajar en su viña? ¿Y en que manera, con que vocación (religiosa, sacerdotal, matrimonial, misionera, ...)? ¿Soy como el hijo que dice sí voy, y después no fue?, o soy como su hermano que dice no quiero y después se arrepiente y fue?

Jesús en el relato del evangelista san Mateo, critica la conducta de los que sólo tienen buenas palabras, y alaba en cambio, la actitud de aquellos que saben hacer un camino de seguimiento, saben dar prioridades a sus decisiones y cumplen así un itinerario de conversión. Cito en este sentido a san Antonio de Padua, que en el sermón de Pentecostés, afirma que las palabras más verdaderas son nuestras obras y no nuestros lindos discursos o nuestras buenas intenciones:

"Y comenzaron a hablar en varias lenguas, según el Espíritu Santo les daba que hablasen".

El que está lleno del Espíritu Santo, habla diversas lenguas. Las diversas lenguas son los distintos testimonios, que podemos dar a Cristo, como la humildad, la pobreza, la paciencia y la obediencia; y llegamos a hablar en estas "lenguas", o virtudes, cuando las mostramos a los demás en nuestra vida práctica. La lengua es viva, cuando hablan las obras. Les conjuro: ¡cesen las palabras, y hablen las obras! Estamos llenos de palabras, pero vacíos de obras.

Ciertamente, la parábola no alaba la negativa del primer hijo al padre como tal, sino que presenta como modelo, el proceso de conversión que ese hijo fue capaz de realizar, desde ese rechazo instintivo, de llegar a una aceptación pensada y libre de lo que quería el padre. Dios no tiene prisa por recoger frutos del hombre; sabe esperar. Nos deja tiempo para que pensemos nuestras decisiones, para que reflexionemos el alcance de un seguimiento que, para ser verdadero, debe ser definitivo. A Dios no le asustan nuestras debilidades, ni nuestros pecados, ni nuestras rebeldías.

Queridos, en este domingo pedimos al Señor la capacidad de cumplir la voluntad del Padre Dios, miramos los santos chilenos: Alberto Hurtado, Teresita de los Andes, miramos también a san Francisco y santa Clara de Asís, hombres y mujeres con sus debilidades, rebeldías, pecados, pero valientes y atentos a la voz de Dios; prontos siempre a ponerse en camino, recomenzar y poder cumplir siempre su voluntad.

Término dejándoles unas lindas palabras de san Francisco, que solía rezar frente a la imagen del crucifico de san Damián, pedimos por nosotros, por todo Chile, por las vocaciones a la vida franciscana masculina y femenina con lo que dice esta oración:

Oh  alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón

y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta,

sentido y conocimiento, Señor, para que haga siempre tu santa y verdadera voluntad.

 

Paz y bien

fr. Tullio PASTORELLI

sábado, 19 de septiembre de 2020

Obreros de la viña del Señor

Domingo XXV – T.O. año A.

Mateo     19,30 - 20,16


"Llama a los obreros y págales el jornal".



Un hacendado que sale de su viña a contratar trabajadores, de eso nos habla el evangelio de este domingo: “El reino de los cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña” (Mt 20,1). El propietario no se cansa de salir, sale por tres veces, llama nuevos trabajadores a su viña y los envía a trabajar hasta el terminar el día. Cada vez que encuentra alguien o ve alguien ocioso lo llama y lo envía a trabajar a su viña. Esta parábola es muy significativa porque nos dice que el reino de los cielos es un lugar donde todo servimos y ninguno es inútil. Dios nos necesita. Dios nos pide de ayudarlo a construir su reino, todos podemos dar nuestro aporte para construir el reino de Dios. Por eso el hacendado continua a salir en varios momentos del día para contratar nuevos trabajadores porque quiere alcanzar y encontrar a todos los hombres, no quiere que ninguno se quede afuera de su reino. Jesus hoy no quieres hablarnos de economía o de justicia social, no quiere enseñarnos como se conduce una empresa. Jesus no piensa según la lógica de la ganancia, sino del amor. Es un hacendado que nunca para de buscarnos, sino hasta el último día de nuestra vida. Dios nos invita a seguirlo, quiere que estemos con él, para que todos podamos colaborar en la construcción de su Reino. Todos podemos hacer parte del Reino de los cielos. No es un dueño, sino un Padre. Un Padre que nos ama infinitamente, un Padre que nos acoge de inmediato y nos perdona cuando volvemos a Él (ver Lc 15, 11-31), un Padre que va a buscar la oveja extraviada hasta encontrarla y alegrarse mucho porque la ha encontrada (ver Lc 15, 1-7). Jesus quiere que conozcamos ese Padre, que hagamos experiencia de Él, un Dios que continúa a salir para llamarnos para que podamos involucrarnos en la construcción de su reinado. Un Dios que no se cansa de buscarnos cuando estamos perdido y que se enternece cuando nos ve volver a Él. Nos corre al encuentro, nos abraza y nos da su perdón y misericordia (Lc 15,20). Francisco de Asís a hecho esta experiencia en su vida. En la fiesta de las impresión de las llagas que hemos celebrados en esos días (17 septiembre) recordamos cuando en septiembre de 1224 el Señor Jesus imprimió en el cuerpo de Francisco los estigmas de su pasión . La impresión de las llagas que Francisco recibió fue la cumbre, de un tiempo de crisis, de desierto espiritual, que duró unos años. Evento donde Francisco se sintió amado y perdonado por Dios. Podemos decir que ese fue el culmen del proceso de configuración con Cristo de Francisco. Como escribió san Bonaventura en la Leyenda menor : “Francisco comenzó a experimentar un mayor cúmulo de dones y gracias divina. Elevándose, pues, a Dios a impulsos del ardor seráfico de sus deseos, y transformado, por el efecto de su tierna compasión, en aquél que, en aras de su extremada caridad, aceptó ser crucificado”. Francisco experimentó en su corazón un gozo mezclado de dolor… quedó su alma interiormente inflamada en ardores”. También nosotros podemos hacer experiencia de un amor tan grande. Tenemos que involucrarnos en la construcción de su reinado. Dios quiere salir a contratarnos, estaría a nosotros contestarle y seguirlo. Solamente de esa manera podremos empezar nuestro proceso de configuración a Cristo, como lo hizo Francisco.

 

Fray Matteo MARTINELLI OFM Conv.

martes, 15 de septiembre de 2020

RENOVACIÓN DE VOTOS DE FR. AUGUSTO URZÚA

En martes 08 de septiembre, durante la misa de la fiesta de la Natividad de María, Fray. Augusto URZÚA, fraile de origen Curicano que se encuentra en estos momentos está realizando sus estudios en el Instituto Teológico "S. Antonio Dottore", Padua – Italia renovó sus votos temporales.

 


¿Qué significa esto en la vida de un Fraile?

La renovación de los votos de un fraile es un “paso” más dentro de su formación. Es confirmar nuevamente su elección de vida de vivir en castidad, pobreza y obediencia en la Orden Franciscana por un año más, hasta que una vez culminada su formación inicial proceda a profesar sus votos solemnemente o se llama también votos perpetuos, es decir para siempre, para decir lo mismo que nuestro padre San Francisco dijo en el inicio de su vocación: Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica. (1 Cel 22).

Fr. Augusto, quién se encuentra realizando un periodo de vacaciones en Chile, renovó sus votos en la Santa Misa del martes pasado en la parroquia Jesús de Nazareth de Curicó, donde los frailes de dicha comunidad, realizan el servicio pastoral. En la Eucaristía, Fr. Tullio PASTORELLI que fue el celebrante, dio un espacio luego de su predicación a nuestro hermano, para que pudiese comentar a la comunidad, que se encontraba en “línea” mediante redes sociales, cómo sintió su vocación a ser un fraile menor conventual, junto con un mensaje para los jóvenes que se encuentran planteándose esta inquietud vocacional.

 


Dentro de sus palabras, Fr. Augusto agradeció al Señor por estos tres años de vida religiosa (desde sus primeros votos en 2018) y, del mismo modo, citó también cómo la palabra de Dios es capaz de transformarnos, renovarnos y hacernos un vaso nuevo. Por otro lado, se sintió identificado con la vocación de Moisés, a quién Dios le pidió liberar al pueblo de Israel, mientras que él se mostraba “curioso y dudoso” de ser capaz de cumplirle al Señor, hasta que finalmente confió en su palabra y decidió ir a su encuentro…

Culminada su reflexión, Fr. Tullio PASTORELLI, delegado de nuestro Vicario Provincial Fr. Roberto BRANDINELLI, recibió la profesión por parte de nuestro hermano, siendo testigos Fr. Fabio MAZZINI y Fr. Maurizio BRIDIO; dicha profesión será vigente hasta la fiesta de nuestro padre San Francisco del próximo año.

 


Una vez celebrada la Santa Misa, los frailes de la comunidad, junto con la madre de Fr. Augusto y la de nuestro postulante, compartieron el gozo de esta renovación con un momento de fraternidad, agradeciendo a nuestro padre Dios por acompañar a nuestro hermano y hacerlo decidir nuevamente querer elegir ser un fraile franciscano conventual.

Cómo comunidad de hermanos, pedimos al Señor por intercesión de nuestro padre Francisco y San Antonio, puedan bendecir y acompañar a Fr. Augusto en su formación, le muestren el camino correcto a seguir, para que pueda ver en las pequeñas acciones cotidianas el rostro de Cristo en los hermanos que hoy demandan nuestra ayuda y cercanía. ¡Que Dios te bendiga hermano Augusto!

 

 Paz y bien.

Benjamín CASTRO

Postulante

viernes, 11 de septiembre de 2020

El perdón no es un lujo

 

Domingo XXIV – T.O. año A.

Mateo 18,21-35

¿No debías también tú tener compasión de tu compañero,  como yo me compadecí de ti?

 


El perdón no es un lujo que concedemos desde lo alto de nuestra bondad, sino el reconocimiento de la humanidad frágil y herida que nos une a todos, ante la cual estamos llamados a manifestar compasión y comprensión.

“A la pregunta ‘aritmética’ de Pedro responde el Señor en el mismo terreno, saltando de un número generoso a otro indefinido. Y lo aclara con una parábola que se complace en presentar los contrastes extremos. La parábola describe la relación de los seres humanos con Dios y con los demás. La deuda de diez mil monedas de oro, impagable, en todo caso, simboliza la situación de toda persona a quien Dios perdona por pura gracia. La actitud del siervo despiadado retrata la mezquindad del corazón humano. Unos a otros nos debemos “cien monedas”, una ridiculez, en comparación con lo que se nos ha sido perdonado. (Del comentario de la ‘Biblia de nuestro pueblo’)”.

Perdonar no es un simple gesto o una simple frase: "Te perdono". Es una tarea algo complicada, tanto para el que la ofrece como para quien la acepta. Es un proceso que lleva tiempo y solo puede tener lugar después de haber logrado acallar el resentimiento, la ira y el deseo de venganza.


Perdonar no significa olvidar la ofensa recibida, porque no podemos decidir qué recordar o qué olvidar, especialmente si la injusticia fue grave. Perdonar significa asegurarse de que la ofensa, mientras permanece en la memoria, ya no causa dolor. Implica la liberación de odiar a quien me ha hecho daño.

El perdón es un acto de voluntad y lucidez, por tanto de libertad, que consiste en acoger al hermano como es, a pesar del mal que nos han hecho, como Dios nos acoge a nosotros a pesar de nuestros pecados. El perdón consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer lo que dice Pablo: "No te dejes vencer por el mal, sino vence el mal con el bien".

Mientras no aceptemos, como individuos y como comunidad, que somos una mezcla de luz y oscuridad, de cualidades y defectos, de amor y odio, de altruismo y egocentrismo, de madurez e inmadurez, seguiremos dividiendo el mundo en 'enemigos' (los malos) y 'amigos'. Cuando, por el contrario, se acepta tener debilidades y defectos y al mismo tiempo poder progresar hacia la libertad interior y un amor más verdadero, entonces habrá voluntad de aceptar los defectos y debilidades de los demás.

Cuántas veces pensamos: «No, ya no puedo soportarlo más, mi paciencia está al límite; así no se puede continuar. Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano si peca contra mí?". Hagamos, entonces, como Pedro y hagámosle a Jesús esa pregunta. Volveremos a escuchar la desafiante propuesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Hay que prender fuego a todos los libros de deudas, a los registros y cuentas que se llevan en el corazón.

Algo más: Cuando perdonamos, la gracia de Dios nos transforma. Gradualmente, el amor que llena nuestros corazones se desborda y puede llegar hasta amar a los que nos han heridos. Entonces podemos decir que el perdón puede que no cambie lo que pasó pero sí puede cambiar el futuro”.

Las palabras de Francisco de Asís son conmovedora y son, también, un programa de vida: En esto quiero ver si tú amas al Señor: Que en el mundo no exista ningún hermano que haya pecado todo lo que pudo pecar, y que, después de haber visto tus ojos, no se marche sin tu misericordia”.

 

Fray  Maurizio BRIDIO, OFMConv.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Semana de formación 2020

 


Del 31 de agosto al 4 de septiembre del 2020, los hermanos de las tres comunidades de la Delegación en Chile de la Provincia italiana de San Antonio de Padua (norte de Italia), han vivido una semana de formación. Debido a la actual pandemia, la formación se realizó en modo on-line y así, desde Italia, se unieron también Fray Ramón ZÁS GARCÍA y Fray Enrico BROCCHI.

Ha sido una buena oportunidad para reflexionar sobre temas de nuestra fe, aunque todos hemos echado de menos el poder estar físicamente juntos en un clima de fraternidad.


La formación estuvo a cargo del biblista Fray Guilherme PEREIRA ANSELMO JÚNIOR, Provincial de la Congregación Misionera San Ignacio de Antioquía en Brasil. El tema ha sido: La lectura popular de la Biblia en América Latina: ser instrumentos en las manos de Dios, cómo nos transforma Dios y nos mueve para ser profetas hoy en día. Partiendo de 10 características de la lectura popular de la Biblia, Fray Guilherme ha presentado algunos textos sobre el profeta Elías, Moisés y San Pablo, haciendo referencia a la vida práctica de cada uno de nosotros, de la Delegación y de la Iglesia chilena.

Dos películas documentales han servido de instrumento para profundizar el tema: “La Isla de las Flores” (sobre las redes que interconectan a los seres humanos) y “Descalzo sobre la tierra roja” (sobre la vida misionera de Mons. Pedro CASÁLDALIGA y su misión en Amazonia – Brasil).


En el último día se tuvo un encuentro donde se tocaron diversos temas sobre la vida de las comunidades, como la pastoral vocacional y juvenil; también se compartieron algunas ideas sobre algunas cuestiones de la Delegación y se habló sobre la posibilidad de crear un sitio web.

Los hermanos en formación inicial Fray Augusto Esteban URZÚA GONZÁLES y el postulante Benjamín CASTRO, también participaron en los temas formativos y prepararon los dos momentos comunitarios de oración de inicio y conclusión del encuentro.

 

Fray Jakobus (Jack) GINTING

viernes, 4 de septiembre de 2020

Un desafío interesante: ¿ganar o perder a un hermano?

Domingo XXIII,Año - A.

Mateo 18,15-20. 


La llegada de Jesús en la tierra cambia totalmente la relación del hombre con su projimo, también del hombre con Dios. Jesús vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido, le dice a Zaqueo. En la primera parte del capitulo 18, el evangelista Mateo habla de los pequeños de la comunidad, de los pecadores que Dios ama y, dando el ejemplo del pastor preocupado por su oveja pedida, Jesús dice: Del mismo modo, el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños (Mt 18,14).

            Si en la ley antigua el que cometía un error contra su projimo estaba castigado duramente, en la nueva ley, la ley del amor, donde el Maestro Jesús dice: “Ámense, así como yo los he amado” (Jn 13,34), las cosas cambian radicalmente. No se trata de castigar, sino de “ganar al proprio hermano”. Jesús en el Evangelio de hoy nos ofrece la solución salvadora y sanadora en las situaciónes de conflicto, dónde la persona no se cierra en sí misma, al contrario trata de salvar al que hizo el mal.

Es interesante que la iniciativa de resolver el conflicto tiene que ser tomada por la persona ofendida: “Si tu hermano te ofende, ve y llámale la atención a solas” (Mt 18,15). ¡Cuánta delicadeza y atención se necesita para que el ofendido pueda hablar con calma, sin “pagar con la misma moneda”! Mas facil sería hacerse la victima, decir a todos cuánto mal nos ha hecho, pero así perderíamos la ocasión de “ganar al hermano”.

San Francisco de Asís con su experiencia nos enseña cómo transformar un enemigo en un amigo y hermano. En las “Florecillas de san Francisco” se cuenta que en la localidad Gubbio un lobo ferroz destrozaba los rebaños e infundía terror entre los habitantes. Francisco lo busca y lo admonesta diciendo: “¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie”. El lobo lo escuchó “y siguió viviendo dos años en Gubbio; entraba mansamente en las casas de puerta en puerta, sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. La gente lo alimentaba cortésmente…” (Florecillas XXI)


Conocido por todos como hombre de paz, Francisco escribe en su “Carta a un ministro” estas palabras: Con esto reconoceré que amas al Señor, y que me amas a mí, su servidor y el tuyo: si cualquier hermano del mundo, después de haber pecado cuanto es posible pecar, puede encontrarse con tu mirada, pedir tu perdón e irse perdonado. Si no te pide perdón, pregúntale tú si quiere ser perdonado. Y aunque después de esto pecara mil veces contra ti, ámale todavía más de lo que me amas a mí, y todo ello para llevarlo al Señor”.

En este mundo tan lleno de tensiónes, de violencia, también de matrato y abusos, tenemos siempre la ocasión de perder para siempre un hermano con nuestra actitud dura, de juicio, o de “ganarlo” y salvarlo de su maldad y darle otra oportunidad, si sabemos tratarlo con amor.

                                                                                  Hno Augustín Budau

Jubileo 25 años de la Delegación de Chile

       Del 16 al 19 de noviembre de 2020, los hermanos de la Delegación junto con los dos formandos actuales, se reunieron en Santiago para ...