lunes, 27 de noviembre de 2017

"EL TALLER DEL FRAILE": Testimonio del noviciado de Fray Augusto


Paz y bien  a todos, me llamo Augusto tengo 22 años y soy de la ciudad de Curicó. Por ahora me encuentro en una etapa del camino formativo llamado noviciado en Colombia,  pronto si Dios lo permite, haré mis primeros votos religiosos en castidad, obediencia y sin nada de proprio.

Mi camino vocacional no ha sido de película, una conversión espectacular, una experiencia cercana a la muerte, etc. No! Ha sido más bien en el cotidiano de la vida en donde Dios se vale de personas, acontecimientos, para dar a conocer su voluntad. 

Fray Augusto, meditando
la palabra de Dios
Cuando me pregunté qué quiere Dios de mí traté de buscar por mí mismo, pero no resultó,  Dios me llevó por otro camino, así fue que conocí a los frailes Conventuales en la ciudad de Curicó (VII región de Chile) y  caminando con ellos me di cuenta que Dios podría estarme llamando a este estilo de vida. Al poco tiempo entré al postulantado, en donde  comencé a  conocer la Orden, el estilo de vida,  ahora me encuentro en el noviciado

El noviciado es, como me dijo un fraile, “el taller del fraile” en donde la persona se  impregna  del carisma propio de la Orden franciscana,  se  forma para  la vida que vivirá como profeso, o sea como religioso, es un lugar privilegiado para el encuentro con Dios, para discernir con mayor claridad su voluntad para con uno. 

Ya me falta poco para terminar el noviciado,  me llena de alegría y de emoción  el saber que me han aceptado para profesar  los votos,  me alienta el saber que estoy dando  una  respuesta al llamado de amor que Dios me hace. El profesar los votos es solo el comienzo de un largo camino con Dios, los hermanos y los pobres y  un desafío de poner en práctica todos los principios evangélicos y fraternos que he recibido  en el noviciado. Para eso confío en Dios que me ayude así como lo ha estado haciendo, aunque a veces no me dé cuenta.

Paz y bien 
Fray. Augusto Urzúa



viernes, 24 de noviembre de 2017

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA VOCACIÓN?

La vocación a la vida consagrada (también al sacerdocio) suele manifestarse al principio en formas muy diversas, ya que Dios se sirve de tantas pequeñas mediaciones. Quizás una experiencia fuerte (encuentro, peregrinación, voluntariado, etc.); un pensamiento que se mantiene constante en el tiempo a causa de una película o un libro o una conversación que te ha impactado y empieza a cuestionarte algunas cosas de tu vida; el deseo sincero de servir, de entregar tu tiempo, tus fuerzas, tus capacidades… ante tantas situaciones de dolor y de sufrimiento con las que te encuentras casi a diario; la sensación de una cierta falta de plenitud, por la que notas que te falta algo… ¡Que te falta Alguien! Sientes que tu corazón desea mucho más, ¡que está hecho para algo más grande! También el vacío que sobreviene cuando se experimenta el fracaso o la desilusión por los grandes proyectos o sueños que no llegan nunca a realizarse o la amistad con un sacerdote o con un religioso/a pueden convertirse en desencadenantes de una búsqueda de sentido para tu vida. 

Todos ellos pueden ser signos o pistas que apuntan hacia una llamada. Son “pequeños flashes” de desconcierto que van preparando el corazón para ponerlo en actitud de búsqueda, de escucha, de espera confiada
La llamada es algo que sólo uno mismo puede escuchar en su interior y en la que siempre queda un margen para el misterio. La vida de los santos y de tantas personas que conocemos nos muestran que Dios suele dar a conocer su voluntad de modo sencillo, a través de las cosas ordinarias. 
Lo que está claro es que Dios no atropella ni avasalla, sino que espera que libremente acojamos su propuesta, nos decidamos a dar el paso, nos fiemos plenamente de Él.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Vocación Franciscana

¡No te asustes! No es nada grave creer que tienes vocación
Nadie viene a este mundo sin una vocación... Es cierto que esta palabra (y lo que conlleva) no está muy bien vista en nuestros días. En ocasiones nos asusta y confunde; otras veces despierta lo mejor de nosotros mismos y otras incluso nos abruma, queriendo eliminarla de nuestra mente para no complicarnos la vida. 
Pero, ¿quién querría eliminar la posibilidad de ser feliz de verdad? En otras palabras: vivir la vida a la que hemos sido llamados por Dios, encontrar nuestro sitio y el sentido de nuestra existencia. Dios nos ha creado, nos ha amado y nos ha elegido primero (Juan 15, 16). 
El "querer" de Dios, ¡su voluntad!, es que lleguemos a vivir junto a Él lo que ha preparado con tanto amor para cada uno de nosotros. Por lo tanto, la vocación no puede ser más que la decisión libre por parte de Dios, que llama y propone, y por parte del hombre, que acepta la propuesta y la hace suya (o no: ¡recuerda al joven rico del Evangelio!) como respuesta de amor a quien primero pensó en él con amor. 

Y como para Dios somos únicos e irrepetibles, cada vocación es distinta y específica para cada uno, de ahí la necesidad de descubrir la propia vocación.

sábado, 18 de noviembre de 2017

20 años de nuestra presencia en Chile


Hermanos Menores Conventuales

Orden de los Hermanos Menores Conventuales

(OFMConv)

La Orden de los Hermanos Menores Conventuales fue fundada por San Francisco de Asís con el preciso nombre de Hermanos Menores pero, desde sus inicios, se añadió el apelativo Conventuales por su forma de vida en los conventos.


Desde su fundación nuestra Orden, por voluntad del Padre San Francisco, es una verdadera fraternidad; por eso, sus miembros, constituyendo como hermanos una familia, participan en la vida y actividades de la comunidad cada uno según su condición. Tienen los mismos derechos y deberes, a excepción de los que derivan del orden sagrado, ya que nuestra Orden ha sido incluida por la Iglesia entre los institutos clericales.
San Francisco quiso que sus hermanos se llamasen Hermanos Menores para que... por el mismo nombre, aprendan sus discípulos que han venido a la escuela de Cristo humilde para aprender la humildad.

Nuestros hermanos se constituyen en fraternidad conventual propiamente dicha, con el fin de fomentar mejor la devoción, la vida ordenada, el oficio divino solemne, la formación de los candidatos, el estudio de la teología y otras obras de apostolado al servicio de la Iglesia de Dios, para así extender el reino de Cristo por todo el mundo, especialmente bajo la guía de la Inmaculada.
En la Orden la vida contemplativa está íntimamente asociada a la vida activa; por lo mismo, el apostolado propio del orden sagrado se ejerce mediante el ministerio de los hermanos clérigos y con la colaboración de los demás. A fin de conseguir el mayor bien común para el pueblo de Dios, toda nuestra Orden y cada hermano están inmediatamente sujetos al Sumo Pontífice.
El fundamento de la Orden es la profesión religiosa, con la que los hermanos se dedican a la vida evangélica de perfecta caridad no sólo mediante los medios comunes de santidad sino también con el vínculo de los votos de obediencia, pobreza y castidad públicamente emitidos, por medio de los cuales se consagran a Dios mediante el ministerio de la Iglesia y la observancia de la vida común, de la Regla y de las Constituciones, según el espíritu de la religión seráfica. Con la profesión de los votos solemnes los hermanos se incorporan definitivamente a la Orden.


Características del verdadero espíritu franciscano

  1. Amar a Dios, sumo bien, cuyo designio de amor es la redención del universo en Cristo.
  2. Conformarse a Cristo Señor, de quien como de fuente y cabeza dimana toda gracia, realizando sus misterios en la propia vida, en unión con la Inmaculada Madre de Dios María y con toda la Iglesia.
  3. Amar asimismo al prójimo, anunciando y promoviendo la paz y el reino de Cristo y el amor fraterno.
  4. ... y, consecuentemente, servir al Señor viviendo en el mundo en pobreza, humildad, sencillez y alegría de corazón.


Con la profesión de los votos de obediencia, pobreza y castidad, los hermanos:

  1. Se consagran a Dios de forma particular, directa y totalmente.
  2. Se ajustan mejor al género de vida que el Señor escogió para sí, y se unen de modo especial a la Iglesia y a su misión salvífica
  3. Avivan el fervor de la caridad, avanzan en su vida cual peregrinos y penitentes, renuncian espontáneamente a bienes de por sí de gran valor, manifestando de este modo más plenamente la consagración bautismal.


La Regla o forma de vida de los Hermanos Menores, confirmada por Honorio III e interpretada por otros Sumos Pontífices, es la ley fundamental de toda la Orden, en la que se inspiran y a la que se conforman los hermanos.
Procuren los hermanos observar la Regla, las Constituciones y los estatutos, sobre todo por amor a la perfección evangélica según el espíritu de la Orden, como exige la obligación contraída en la profesión religiosa.
La Orden se divide en provincias, a las que se afilian los hermanos. Las provincias constan de conventos o comunidades, en los que se coloca de familia a los hermanos. Se equiparan a las provincias las custodias generales y las provinciales, conforme a la norma de las Constituciones.

Jubileo 25 años de la Delegación de Chile

       Del 16 al 19 de noviembre de 2020, los hermanos de la Delegación junto con los dos formandos actuales, se reunieron en Santiago para ...