sábado, 30 de diciembre de 2017

Pesebre en vivo

Nuestra parroquia Jesús de Nazaret de Curicó, el 26 de diciembre como todos los años, deseaba revivir la memoria del Niño Jesús que nació en Belén, como lo hizo San Francisco de Asís en Greccio, Italia en 1223.

Tomás de Celano en las fuentes franciscanas cuenta que San Francisco deseaba celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quería contemplar de alguna manera con sus ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno. Así que “Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales. Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos…” (1 Cel 84-87).  


Y nuestra comunidad parroquial ha vivido este memoria en nuestra Capilla María de Nazaret, en el sector Bombero Garrido de Curicó, y este sector se convirtió en una nueva Belén, llena de gente, luz y alegría. Terminada la solemne vigilia, las gentes retornaron a sus casas y hogares con corazón agradecida por el nacimiento de niño Jesús.


En esta liturgia navideña del pesebre en vivo participaron agentes pastorales de nuestra parroquia, jóvenes, niños de la catequesis. Para nosotros como chilenos y perteneciendo a una parroquia franciscana, es algo importante y bonito poder realizar lo que San Francisco plasmó en la noche santa en Greccio, Italia en 1223.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

martes, 19 de diciembre de 2017

Primera profesión y renovación de votos

Hola queridos hermanos ¿que tal?

Se acerca la Navidad, un Niño nace para nosotros y solo Él nos puede regalar la paz y el gozo verdaderos. En este marco navideño con alegría celebraremos dos fechas importantes y bonitas para nuestra Delegación. La renovación de los voto de nuestro fr. Manuel y la profesión temporánea de fr. Augusto.


La renovación de los votos de fray Manuel Armando Araya Montenegro se realizará el 23 de diciembre de 2017 en  Seminário Mayor N. Senhor do Bonfim, Santo André, Brazil.

Acompañamos con la oración a estos hermanos nuestros en sus etapas formativas.

¡Paz y bien y feliz Navidad a todos!
Fr. Tullio Pastorelli

lunes, 18 de diciembre de 2017

Retiro Vocacional: “Ven Señor Jesús”

En este segundo fin de semana, 16 - 17 de diciembre se realizó un retiro en la comunidad de Curicó con el cual se da finalizado los encuentros vocacionales de la delegación chilena de los Franciscanos Conventuales por este año 2017.


 En un ambiente fraterno y alegre por haber compartido este año junto a los jóvenes, se revisó lo vivido en el año y así realizar el proyecto de vida para el año que se acerca. Continuamos rezando por los jóvenes que han participado en este año  y por los que se sumarán el año que viene. 


Si te interesa participar de estos encuentros, si quieres vivir un fin de semana pensando y rezando por tu vocación junto a los Franciscanos Conventuales, contáctanos al número 75.2322364 fr. Tullio Pastorelli. Encargado de la pastoral vocacional.

                         Paz y bien
   OFMConv Chile

sábado, 16 de diciembre de 2017

Fray Manuel sobre la cultura y religiosidad chilena


Nuestro hermano Fray Manuel que está haciendo su formación teológica en Brasil, explica orgullosamente la cultura y la religiosidad chilena a sus compañeros.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Inmaculada Concepción y Jornada Vocacional

8 diciembre: Inmaculada Concepción de María.



“Dejémonos conducir cada vez más perfectamente por la Inmaculada, adonde Ella quiera llevarnos y cómo Ella quiera, para que, cumpliendo bien nuestros deberes, contribuyamos a que todas las almas sean conquistadas para su amor” (Carta de San Maximiliano Kolbe).

16 - 17 de diciembre
Encuentro y jornada vocacional para los jóvenes en Curicó, guidado por P. Tullio Pastorelli.

martes, 5 de diciembre de 2017

Desde Noviciado común en Colombia: La vida Fraterna(3)

La vida en el noviciado es todo menos aburrida. Nuestro día está organizado alrededor de los tiempos comunitarios de oración, tal y como lo quería nuestro padre Francisco: “…no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, a cuyo servicio deben estar las demás cosas temporales” (Regla bulada 5). Hay espacios para las clases comunitarias y el estudio personal, para la meditación individual, para el aseo, el trabajo manual, el deporte, la música, la cocina… y por supuesto, el recreo fraterno. Y contrario a lo que muchos pueden pensar, no vivimos aislados del mundo. Aunque ciertamente sí aprendemos a disfrutar del silencio y a alejarnos del uso excesivo de los medios de comunicación (que pueden convertirse en un obstáculo para la vivencia de nuestra unión con Dios y con los hermanos), también tenemos la oportunidad de compartir con los fieles que asisten a la eucaristía en la capilla del convento, salimos de vez en cuando a divertirnos, a estudiar, a hacer diligencias o a actividades litúrgicas.
Además, hemos tenido la alegría de contar con la visita de frailes de otros países que han venido a compartir con nosotros sus experiencias y su sabiduría. Ha sido la oportunidad perfecta de vivenciar lo que pide san Francisco de Asís en la regla: “Y dondequiera que estén y se encuentren unos con otros los hermanos, condúzcanse mutuamente con familiaridad entre sí” (Regla bulada 6). De hecho, hace pocos días contamos con la presencia de fray Tullio Pastorelli, un hermano italiano que desde hace muchos años vive su misión en Chile. 
Fray Tullio compartió con nosotros un taller de franciscanismo, en el que estudiamos algunos temas fundamentales de nuestra espiritualidad: la Palabra de Dios, la Eucaristía, la fraternidad y la creación. Estos encuentros formativos nos permitieron ahondar en estas temáticas desde un punto de vista netamente franciscano. Pero más que por la profundidad y pertinencia de las clases, recordaremos estos días por la alegría de conocer un hermano, que con su testimonio de vida nos ha mostrado que es posible vivir este ideal de forma radical y al mismo tiempo ser verdaderamente felices conservando nuestra propia esencia.
Le damos gracias a Dios por el don de los hermanos y por el don de la vocación a la vida franciscana conventual. Constantemente le pedimos que siga regalándonos la gracia para que seamos dóciles a las inspiraciones del Espíritu, y que de ese modo podamos hacer en nosotros su santa voluntad. Y pedimos a María Inmaculada, patrona de la Orden, que interceda por estos novicios que se preparan para hacer sus primeros votos.

¡Que el Señor les dé la paz!

Fray Andrés Quesada Soto
Novicio de Costa Rica

Desde Noviciado común en Colombia: Momento decisivo (2)

Y como en toda peregrinación, el camino puede ser largo, y está dividido en varias etapas. 
En esta ocasión quiero compartir con ustedes mi experiencia en el noviciado. El noviciado es un tiempo decisivo para el discípulo que quiere abrazar esta forma de vida dentro de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, ya que es aquí cuando se tienen que aclarar y purificar las motivaciones, y profundizar más en el proceso de conversión para poder dar una respuesta auténtica a Dios que llama. Es un tiempo para la espiritualidad, para el conocimiento personal, para la construcción de la vida fraterna y para profundizar en el conocimiento del carisma franciscano.

Los novicios, disfrutando
la belleza de la naturaleza
Actualmente, la Orden de los Hermanos Menores Conventuales tiene tres casas de noviciado en América Latina. Una de ellas es esta desde donde les escribo: el Convento San Maximiliano María Kolbe, en el municipio de Itagüí, departamento de Antioquia, Colombia. Ya próximos a concluir el año canónico del noviciado, puedo decirles que ha sido una experiencia increíble que ha superado por mucho mis expectativas.
En primer lugar es necesario apuntar que nos hemos tomado muy en serio lo de ser peregrinos y forasteros: ¡esta es una fraternidad muy internacional! Actualmente somos cinco novicios de cinco países diferentes: Colombia, Venezuela, Chile, Honduras y Costa Rica. Hemos dejado nuestra tierra para aprender en esta casa a ser frailes. Y en el camino nos hemos reconocido como hermanos. San Francisco de Asís agradeció al Señor por el don de los hermanos, y lo somos tambien nosotros.
Es un gesto profético que personas de distintas nacionalidades, edades y formación académica puedan vivir como una familia; esto es posible cuando reconocemos que Cristo es el centro de nuestras vidas, y que más allá de las diferencias, nos une al amor a Dios y el llamado a esta vocación. Aunque todos hablamos español, algunas veces la comunicación puede ser un reto (hey, ¿quién dijo que sería fácil?) pero también ha sido muy enriquecedor conocer culturas diferentes, con otras formas de ver el mundo y de entender la fe, la Iglesia e incluso la misma orden. 

Fray Andrés Quesada Soto
Novicio de Costa Rica

lunes, 4 de diciembre de 2017

Desde Noviciado común en Colombia: La llamada (1)

Itagüí, Colombia, 2 de diciembre de 2017

“Le mostraron toda la superficie de la tierra que podían divisar, diciendo: Este es nuestro claustro”

¿Alguna vez has sentido que el mundo entero te pertenece? ¿Has deseado con pasión anunciar a todos la paz y el bien, recorriendo pueblos y ciudades, y conociendo personas maravillosas en el camino? ¡Entonces tiene mucho en común con nosotros, y con nuestro padre san Francisco de Asís!

Novicios bajo el manto
de la Inmaculada concepción de María.
San Francisco supo mirar al mundo entero como su claustro, es decir, como el lugar de oración y encuentro con Dios. Es por esa razón que Francisco pide a todos sus frailes que vayan por el mundo como peregrinos y forasteros,  al encuentro de los pobres, enfermos y marginados a ejemplo de Jesús.

Sin embargo, ser hermano, peregrino y forastero, no es una tarea sencilla que se logre de la noche a la mañana. Quienes hemos sentido en nuestras vidas el llamado del Señor a seguirle radicalmente, según el estilo de vida de san Francisco de Asís, necesitamos aprender esas actitudes. Y en esa tarea de aprendizaje y configuración con Cristo pobre y crucificado, nuestro maestro es el Espíritu Santo, que se vale de la comunidad de frailes para mostrarnos el camino y apoyar nuestro propio discernimiento. ¡Este es el sentido de la formación!

Fray Andrés Quesada Soto
Novicio de Costa Rica

lunes, 27 de noviembre de 2017

"EL TALLER DEL FRAILE": Testimonio del noviciado de Fray Augusto


Paz y bien  a todos, me llamo Augusto tengo 22 años y soy de la ciudad de Curicó. Por ahora me encuentro en una etapa del camino formativo llamado noviciado en Colombia,  pronto si Dios lo permite, haré mis primeros votos religiosos en castidad, obediencia y sin nada de proprio.

Mi camino vocacional no ha sido de película, una conversión espectacular, una experiencia cercana a la muerte, etc. No! Ha sido más bien en el cotidiano de la vida en donde Dios se vale de personas, acontecimientos, para dar a conocer su voluntad. 

Fray Augusto, meditando
la palabra de Dios
Cuando me pregunté qué quiere Dios de mí traté de buscar por mí mismo, pero no resultó,  Dios me llevó por otro camino, así fue que conocí a los frailes Conventuales en la ciudad de Curicó (VII región de Chile) y  caminando con ellos me di cuenta que Dios podría estarme llamando a este estilo de vida. Al poco tiempo entré al postulantado, en donde  comencé a  conocer la Orden, el estilo de vida,  ahora me encuentro en el noviciado

El noviciado es, como me dijo un fraile, “el taller del fraile” en donde la persona se  impregna  del carisma propio de la Orden franciscana,  se  forma para  la vida que vivirá como profeso, o sea como religioso, es un lugar privilegiado para el encuentro con Dios, para discernir con mayor claridad su voluntad para con uno. 

Ya me falta poco para terminar el noviciado,  me llena de alegría y de emoción  el saber que me han aceptado para profesar  los votos,  me alienta el saber que estoy dando  una  respuesta al llamado de amor que Dios me hace. El profesar los votos es solo el comienzo de un largo camino con Dios, los hermanos y los pobres y  un desafío de poner en práctica todos los principios evangélicos y fraternos que he recibido  en el noviciado. Para eso confío en Dios que me ayude así como lo ha estado haciendo, aunque a veces no me dé cuenta.

Paz y bien 
Fray. Augusto Urzúa



viernes, 24 de noviembre de 2017

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA VOCACIÓN?

La vocación a la vida consagrada (también al sacerdocio) suele manifestarse al principio en formas muy diversas, ya que Dios se sirve de tantas pequeñas mediaciones. Quizás una experiencia fuerte (encuentro, peregrinación, voluntariado, etc.); un pensamiento que se mantiene constante en el tiempo a causa de una película o un libro o una conversación que te ha impactado y empieza a cuestionarte algunas cosas de tu vida; el deseo sincero de servir, de entregar tu tiempo, tus fuerzas, tus capacidades… ante tantas situaciones de dolor y de sufrimiento con las que te encuentras casi a diario; la sensación de una cierta falta de plenitud, por la que notas que te falta algo… ¡Que te falta Alguien! Sientes que tu corazón desea mucho más, ¡que está hecho para algo más grande! También el vacío que sobreviene cuando se experimenta el fracaso o la desilusión por los grandes proyectos o sueños que no llegan nunca a realizarse o la amistad con un sacerdote o con un religioso/a pueden convertirse en desencadenantes de una búsqueda de sentido para tu vida. 

Todos ellos pueden ser signos o pistas que apuntan hacia una llamada. Son “pequeños flashes” de desconcierto que van preparando el corazón para ponerlo en actitud de búsqueda, de escucha, de espera confiada
La llamada es algo que sólo uno mismo puede escuchar en su interior y en la que siempre queda un margen para el misterio. La vida de los santos y de tantas personas que conocemos nos muestran que Dios suele dar a conocer su voluntad de modo sencillo, a través de las cosas ordinarias. 
Lo que está claro es que Dios no atropella ni avasalla, sino que espera que libremente acojamos su propuesta, nos decidamos a dar el paso, nos fiemos plenamente de Él.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Vocación Franciscana

¡No te asustes! No es nada grave creer que tienes vocación
Nadie viene a este mundo sin una vocación... Es cierto que esta palabra (y lo que conlleva) no está muy bien vista en nuestros días. En ocasiones nos asusta y confunde; otras veces despierta lo mejor de nosotros mismos y otras incluso nos abruma, queriendo eliminarla de nuestra mente para no complicarnos la vida. 
Pero, ¿quién querría eliminar la posibilidad de ser feliz de verdad? En otras palabras: vivir la vida a la que hemos sido llamados por Dios, encontrar nuestro sitio y el sentido de nuestra existencia. Dios nos ha creado, nos ha amado y nos ha elegido primero (Juan 15, 16). 
El "querer" de Dios, ¡su voluntad!, es que lleguemos a vivir junto a Él lo que ha preparado con tanto amor para cada uno de nosotros. Por lo tanto, la vocación no puede ser más que la decisión libre por parte de Dios, que llama y propone, y por parte del hombre, que acepta la propuesta y la hace suya (o no: ¡recuerda al joven rico del Evangelio!) como respuesta de amor a quien primero pensó en él con amor. 

Y como para Dios somos únicos e irrepetibles, cada vocación es distinta y específica para cada uno, de ahí la necesidad de descubrir la propia vocación.

sábado, 18 de noviembre de 2017

20 años de nuestra presencia en Chile


Hermanos Menores Conventuales

Orden de los Hermanos Menores Conventuales

(OFMConv)

La Orden de los Hermanos Menores Conventuales fue fundada por San Francisco de Asís con el preciso nombre de Hermanos Menores pero, desde sus inicios, se añadió el apelativo Conventuales por su forma de vida en los conventos.


Desde su fundación nuestra Orden, por voluntad del Padre San Francisco, es una verdadera fraternidad; por eso, sus miembros, constituyendo como hermanos una familia, participan en la vida y actividades de la comunidad cada uno según su condición. Tienen los mismos derechos y deberes, a excepción de los que derivan del orden sagrado, ya que nuestra Orden ha sido incluida por la Iglesia entre los institutos clericales.
San Francisco quiso que sus hermanos se llamasen Hermanos Menores para que... por el mismo nombre, aprendan sus discípulos que han venido a la escuela de Cristo humilde para aprender la humildad.

Nuestros hermanos se constituyen en fraternidad conventual propiamente dicha, con el fin de fomentar mejor la devoción, la vida ordenada, el oficio divino solemne, la formación de los candidatos, el estudio de la teología y otras obras de apostolado al servicio de la Iglesia de Dios, para así extender el reino de Cristo por todo el mundo, especialmente bajo la guía de la Inmaculada.
En la Orden la vida contemplativa está íntimamente asociada a la vida activa; por lo mismo, el apostolado propio del orden sagrado se ejerce mediante el ministerio de los hermanos clérigos y con la colaboración de los demás. A fin de conseguir el mayor bien común para el pueblo de Dios, toda nuestra Orden y cada hermano están inmediatamente sujetos al Sumo Pontífice.
El fundamento de la Orden es la profesión religiosa, con la que los hermanos se dedican a la vida evangélica de perfecta caridad no sólo mediante los medios comunes de santidad sino también con el vínculo de los votos de obediencia, pobreza y castidad públicamente emitidos, por medio de los cuales se consagran a Dios mediante el ministerio de la Iglesia y la observancia de la vida común, de la Regla y de las Constituciones, según el espíritu de la religión seráfica. Con la profesión de los votos solemnes los hermanos se incorporan definitivamente a la Orden.


Características del verdadero espíritu franciscano

  1. Amar a Dios, sumo bien, cuyo designio de amor es la redención del universo en Cristo.
  2. Conformarse a Cristo Señor, de quien como de fuente y cabeza dimana toda gracia, realizando sus misterios en la propia vida, en unión con la Inmaculada Madre de Dios María y con toda la Iglesia.
  3. Amar asimismo al prójimo, anunciando y promoviendo la paz y el reino de Cristo y el amor fraterno.
  4. ... y, consecuentemente, servir al Señor viviendo en el mundo en pobreza, humildad, sencillez y alegría de corazón.


Con la profesión de los votos de obediencia, pobreza y castidad, los hermanos:

  1. Se consagran a Dios de forma particular, directa y totalmente.
  2. Se ajustan mejor al género de vida que el Señor escogió para sí, y se unen de modo especial a la Iglesia y a su misión salvífica
  3. Avivan el fervor de la caridad, avanzan en su vida cual peregrinos y penitentes, renuncian espontáneamente a bienes de por sí de gran valor, manifestando de este modo más plenamente la consagración bautismal.


La Regla o forma de vida de los Hermanos Menores, confirmada por Honorio III e interpretada por otros Sumos Pontífices, es la ley fundamental de toda la Orden, en la que se inspiran y a la que se conforman los hermanos.
Procuren los hermanos observar la Regla, las Constituciones y los estatutos, sobre todo por amor a la perfección evangélica según el espíritu de la Orden, como exige la obligación contraída en la profesión religiosa.
La Orden se divide en provincias, a las que se afilian los hermanos. Las provincias constan de conventos o comunidades, en los que se coloca de familia a los hermanos. Se equiparan a las provincias las custodias generales y las provinciales, conforme a la norma de las Constituciones.

Jubileo 25 años de la Delegación de Chile

       Del 16 al 19 de noviembre de 2020, los hermanos de la Delegación junto con los dos formandos actuales, se reunieron en Santiago para ...